© Lilián Azañón FernándezEl novelista
Dicen que hay que ponerle salsa a la vida. Mas pienso que las típicas recetas están sobrevaloradas. La mayoría siempre utiliza las mismas: mayonesa, chumichurri, vinagreta, salsa rosa, ali-oli, ketchup, mostaza… En los tiempos que corren algunas más exóticas se han unido a las tradicionales y el abanico de opciones parece haberse abierto un poco más: salsa teriyaki, de soja, de ostras… Por contra, cuando estas nuevas tendencias se convierten en habituales, pierden su originalidad y se vuelven tan comunes como el resto.
En mi caso, siempre he preferido ser singular, aunque mi excéntrico gusto no es apto para muchos paladares. Algunos de mis aliños cuentan con ingredientes tan variopintos y dispares como la mezcla de expresiones con chorizo y chocolate, vocablos con pimentón y miel, libros con extracto de alubias u hojas de papel con letras, gengibre y cayena…

© Lilián Azañón Fernández
© Lilián Azañón Fernández