© Lilián Azañón FernándezEl insistente
Dicen que soy un pesado. ¡No sé porqué, no lo entiendo! Simplemente ofrezco todo lo tengo: mi opinión, mis razones, mis pensamientos… Comparto contigo cada comentario, foto o meme que creo de tu interés y cuando me entrego lo hago por sistema y a fondo. Muchos huyen de mí al verme, aunque siempre hay despistados a quienes pillo por banda, con los que empiezo suave y luego… allá que voy.
Al principio todo fluye, mas no puedo evitar hacerme con el hilo de la conversación, llevándola a mi terreno. Todo empieza poco a poco hasta coger confianza. En ese punto, según el diálogo avanza, me muestro tal como soy. Como martillo pilón persisto en mis comentarios y mi voz se convierte en tu oído en ese timbre molesto, que perpetuamente suena. Pero, ¿¡qué voy a hacer!? La insistencia es mi condena y, aunque trato de evitarla, debo convivir con ella. Es lo que soy: un alma iterativa que nunca muere y, si lo hace, repite y vuelve.

© Lilián Azañón Fernández
© Lilián Azañón Fernández