CUANDO ABRÍ LOS OJOS
Cada día que pasa me siento más yo, más libre, más… ¡cómo te diría! Más.. persona. Hubo un tiempo atrás donde también lo era. Sí. Por aquel entonces, cuando cual tabula rasa comenzaba a conocer el mundo, era plenamente yo. Pero el mundo me decepcionó. En un hogar desestructurado donde el amor era mal entendido. Donde tan pronto podías recibir una caricia, como un grito o el dolor y el ruido de la hebilla de aquel cinturón que recorría tu espalda cual latigazo de domador. Había amor, sí… Un amor loco, desequilibrado, incapaz de ser entendido por quienes no lo vivieran.
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© Lilián Azañón Fernández
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